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Sábado 24 de Junio de 2017
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Experiencias

· 19 Noviembre de 2013

Victoria comparte su experiencia desde Canarias

Una carta desde Canarias que nos alcanza como remotas palomas y auspicios augurales, carta desde canarias como campanas al viento, anticipatorias de tiempos mejores… Gracias Victoria por tu fe y tu alegría, gracias por tu sangre joven, por tu sonrisa y tus luchas…! Gracias por tu nombre que es tanto signo anticipatorio, como puente entre generaciones, etapas y luchas que continúan siendo revolucionarias…

Querido Jorge,

Después de tantos meses desaparecida me decidí a escribirte ya que tengo algunas cosas que me gustaría contarte.

Quiero que sepas que te he seguido siempre escuchando Volver a la Tierra y Horizonte Sur, por supuesto, siempre que tuve algún acceso a internet. Como siempre fuiste inspirador y un poco maestro; supongo que esto te lo dicen mucho.

Estos meses estuvimos, mi compañero y yo, trabajando al 200% y viviendo en una pequeña autocaravana, intentando juntar para finalmente comprar algo de tierra para poder hacer realidad nuestra vuelta al campo, (con ayuda de mi madre y de una amiga). No está siendo fácil; acá la cosa está bastante mal como ya perfectamente sabés. Ahora mismo estamos en Tenerife de vuelta para pasar el invierno porque allá en esta tierrita que te cuento no hay aún techo donde refugiarse, y siendo Extremadura, la zona más rural y despoblada del país, y al norte, el invierno es demasiado duro para vivir en una pequeña autocaravana dos personas, un perro de 60kgs y todo el material con lo que hacemos la artesanía de la que vivimos. Estuvimos así desde hace ya casi 2 años pero en Extremadura la cosa es más extrema y dura, como su propio nombre indica.

El caso es que parece que la vuelta al campo es una realidad cercana (ya será el tercer intento). 26 mil metros, 70 olivos, alcornoques, castaños y algún almendro y manzano. Hay mucho que hacer, está muy abandonada pero hay mucha esperanza.

En la zona hay varias fincas de familias, algunas con niños, otras no, que han vuelto a la tierra desde las ciudades (Madrid, Córdoba, algunas ciudades italianas, algún alemán/alemana) y están cultivando, construyendo con adobe y paja, con piedra, y educando a sus retoños en métodos más verdaderamente educativos, de forma comunitaria y sobre todo respetuosa con la dignidad de sus niñas y niños. Hay una pequeña escuela libre. Se hacen talleres constantemente que tienen que ver con la agroecología, la bioconstrucción, el crecimiento espiritual o las diversas medicinas alternativas a cambio de trabajo o bienes hechos a mano, y cuando hay que hacer grandes trabajos como podas generales, o recogida de la uva etc se “convoca”, como lo llaman ellos, a todas las personas de la comunidad que se unen para hacer ese trabajo. Me contó una familia muy linda que conocí que la última vez que tuvieron que limpiar el bosque colindante (pinos, riesgo de incendio, ya sabés) vinieron casi 30 personas, 6 con motosierras, y en un día limpiaron unos cuantos miles de metros. Y ya me dijeron que cuando vayamos que podemos convocar para que nos ayuden, ¡y ni siquiera llegamos aún! Estuvimos con esta familia, yo les enseñé a hacer jabón potásico para su huerto, pero también para la lavadora, las manos, cuerpo y pelo y ellos nos invitaron a comer muy rico, nos mimaron y nos cuidaron, y sobre todo nos dieron una sensación de que allí está volviendo la gente para crear comunidad, redes de ayuda, apoyo mutuo, gente con otras ideas de lo que puede ser o es la vida. A parte de pequeños agricultores y agricultoras, casi todos artesanos también, maestros de la escuelita, y/o dispuestos a compartir cualquier enseñanza que la vida les ha dado.

Supongo que como en todas partes, no será perfecto, pero es un comienzo. Ya te iremos contando; nuestra intención es volver en abril para ya quedarnos. Y supongo que ni tengo que decirlo pero que quede claro que las puertas están abiertas a quien quiera venir a ayudar, y que ese lugar es tu casa. No nos conocemos en persona (aún) pero siento que te conozco de tantos cientos de veces que te oigo poner el corazón ante el micrófono de la radio. Así que no lo dudes: tendrás una casa en Extremadura en unos meses, espero!
Un fuerte abrazo, espero que sigan todos bien y si puedo colaborar con lo que sea desde aquí estoy para lo que necesiten.

En unos días tendré acceso a internet constante hasta que nos vayamos para Extremadura así que estaré más disponible.

Otro abrazo a todas y todos
Victoria

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