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Martes 25 de abril de 2017
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· 7 mayo de 2015

Huerta de Mayo 2015 – Glifosato… el perejil

perejil

A pesar de la preocupación de los medios de difusión por el proceso electoral, sorprende la penetración en la sociedad del tema: glifosato, un agrotóxico, que hace unos 40 años que se utiliza no solo en soja y maíz, sino que viene regando los parques públicos, las vías férreas,las banquinas y en muchos alambrados y cercos que se consideran “banco de semillas de malezas”.

Lo cierto es que el glifosato es solo uno de tantos agrotóxicos que se pulverizan (aca concedo que el término fumigar es incorrecto) sobre mas de 20 millones de hectáreas, todos los años,como parte un paquete tecnológico que incluye la siembra directa de semillas transgénicas.

Hace 10 años el GRR comenzaba un trabajo de relevamiento a campo que se denominó PAREN DE FUMIGAR,cuyo informe final publicado en 2009, documenta los testimonios suministrados por los pobladores de algunas de las muchísimas localidades afectadas y en ellos se exponen problemas concretos de cada lugar originados directa o indirectamente por la acción de los plaguicidas. Quiero tomar, de dicho informe, solo dos testimonios, para luego hacer el comentario de este mes.

En Los Toldos,Provincia de Buenos Aires,se recoge este testimonio “…principalmente los cambios que fuimos viendo en La Tribu. Hace 15 años atrás el campo de la tribu ubicado en la periferia de la ciudad era un vergel de diversidad de alimentos, cada familia mapuche poseía unas 5 a 15 hectáreas donde tenían cerdos, aves de corral, papas, batatas, sandias y gallinas.

Vivían de manera humilde pero con abundancia de comida y a sus animales los alimentaban con el cereal que sembraban. Tras una inundación los funcionarios tomaron decisiones políticas erradas o quizá bien pensadas para que los habitantes de La Tribu abandonaran el lugar. Los mapuches se quedaron sin caminos, se les dificultaba llevar a los chicos a la escuela o trasladar algún enfermo ya que no tenían manera de salir de ahí, y a veces no les quedaba otra que salir con el agua a la cintura. Los mapuches se cansaron y comenzaron a trasladarse a la ciudad dejando las tierras en manos de los arrendadores. Hoy la tribu es un mar de soja, casi no hay molinos de agua, ni los perros quedaron. También nos llamó la atención cómo fueron rodeando la ciudad de soja y se iban secando otras producciones aledañas como los montes frutales. La gente que vivía de esta producción se fue acobardando y hoy solo unos pocos la realizan. Antes desde La Tribu salían camiones y camiones con distintas variedades de zapallo hacia el Mercado Central, hoy en día no sale nada, ni una lechuga, todos arriendan su campo y compran los alimentos en la ciudad”.

A un agricultor de Colonia Caroya, Provincia de Córdoba, se le pregunta :¿Cómo fue cambiando el tipo de producción en la zona? En la década del 70 había mucha producción de uva en Colonia Caroya y Colonia Vicente Agüero porque estaba la bodega La Caroyense que molía 16 millones de kilos de uva. Pero cayó una fuerte pedrada que afectó todas las plantas y desde entonces empezó el deterioro de la producción de vid. También había mucha producción de durazneros, ciruelos e higo, pero se fue perdiendo año a año. Hoy la producción de uva está en extinción. Ahora tenemos la presencia de la soja que lleva la delantera y la papa. En Colonia Caroya donde tenemos canales de riego y parcelas de 6 a 12 hectáreas, se hace soja, trigo o maíz. Colonia Caroya tiene 7.000 hectáreas y Colonia Vicente Agüero 980, no puedo decir con precisión cuál es la producción anual de soja, pero sí puedo decir que hay un gran porcentaje donde hacen soja. Habiendo parcelas tan chicas podrían apuntar a la producción de vid, de durazno, de ciruelas, de arándano, pero prefieren ir a lo fácil”.

Los dos casos testigos, se repiten también en Entre Ríos, y quiero destacar que en todos los testimonios recogidos, queda definida una transformación del mundo rural argentino; desde que el agronegocio se instaló, cambia la familia, la sociedad, la residencia, las costumbres,la convivencia, el monocultivo para exportación, reemplaza a la soberanía alimentaria y la tierra es “tratada” como sustrato inerte, que sirve de anclaje de las raíces y se le inyectan nutrientes por computadoras.

Lo dicho lo expongo para reflexionar que, el glifosato es solo un eslabón en la cadena de los agronegocios. Prohibirlo hoy será la oportunidad para que Monsanto o Syngenta lancen un nuevo agrotóxico” bebible para los niños”. Lo que hay que desmontar es el monocultivo y la urbanización cautiva del mismo. Tal vez sea una oportunidad, la significativa caída de los precios de las comoditis, para ofrecer un marco institucional para que familias jóvenes puedan Volver a la Tierra, alentando la producción local de alimentos y su venta directa sin intermediación.

Lo lamentable es que mi reflexión ya quedó explicita en el informe de Paren de Fumigar donde se expresa: “…jamás dejamos de considerar las fumigaciones y sus impactos sobre las poblaciones, como la consecuencia de un sistema de agronegocios instalado a partir de los conceptos de crecimiento, de la prioridad de abastecer con comodities ciertos mercados externos, de la primacía del concepto de escala y de la ecuación costo beneficio, por encima de toda otra razón, y en especial por encima de considerar el arraigo de las poblaciones, el respeto por sus modos de vida, la preservación de las economías locales y las posibilidades de preservar los paisajes y la sostenibilidad de los agro ecosistemas. La nuestra fue entonces, y en todo momento, una lucha política.

Pretendíamos modificar el modelo rural, detener el creciente despoblamiento del campo y modificar las políticas de crecimiento sustentadas en la exportación y en los pagos de la deuda, llevar los debates sobre la violación de los derechos humanos al presente, en que, como consecuencia de las políticas de Estado para la agricultura, son violados sistemáticamente, y por sobre todo, pretendíamos obligar a que se reconociera el actual status semicolonial de la Argentina y se aceptara dar grandes debates sobre el tipo de país que pretendemos construir. Desde ya que esta lucha que llevamos a lo largo de los años no fue gratuita ni dejó de despertar grandes resistencias y lamentablemente, demasiados esfuerzos para tergiversarla o acallarla.De esa manera, las víctimas podrían, llegar a ser utilizadas como baza por uno de los bandos en pugna, en la mesa de negociación donde se discute quiénes y cómo manejan las enormes rentas que proporciona el modelo de la soja. De hecho, en un frente con sectores políticos y desde usinas del conformismo y de la política “del pájaro en mano” como la de Carta Abierta, algunos sectores sociales de base alimentados con la gran caja asistencial, y ONG financiadas por fundaciones ligadas a las políticas europeas de certificación, pretenden reducir la lucha de los pueblos fumigados a denunciar el glifosato o a discutir tan solo la cantidad de metros que distarían los primeros campos de soja de la última calle de los pueblos.

¿Y el perjil?

Por todo lo expuesto me vino a la cabeza la imagen tan utilizada hoy en los titulares “Inculpar a un perejil”…Hablemos entonces de autenticos perejiles, el plural es correcto, ya que son varios los tipos que podemos cultivar.

perejil

El de la imagen arriba es el perejil crespo, muy promocionado en los platos gurmet “ para el emplatado”, pero muy poco cultivado entre nosotros, pues es muy lento en crecer y su sabor menos pronunciado. Tiene en cambio una virtud, es típicamente bi – anual, es decir florece al segundo año, se lo puede sembrar en cualquier mes. Por su aspecto plumoso, arrepollado es muy vistoso para tenerlo en maceta como decorativo y eventualmente para uso culinario.

En nuestro país, el mas popular de los perejiles es el liso, plano o italiano,muy vigoroso, de crecimiento rápido, formando matas abiertas, puede llegar a una altura de mas de 0,60 m. El sabor es mas fuerte que otros tipos, y por esa razón es mas utilizado para cocinar. A diferencia del crespo, con los fríos del invierno, en agosto – setiembre, comienza a “subirse” es decir emite un escapo floral y las hojas útiles para cocinar desaparecen, por este comportamiento no es conveniente sembrarlo en agosto y setiembre.

perejil

Finalmente solo una mención para el perejil de raíz engrosada, imagen del comienzo, que es poco común entre nosotros, pero que puede consumirse crudo o cocido para saborizar sopas.

3 comentarios

  1. Laureano Costanzo

    Soy de Los Toldos, y lo que cuenta Adolfo de la Tribu lo viví de niño. En mi niñez vivía con mis padres en un barrio que estaba ubicado entre el pueblo y la tribu. Hasta el año 2000 se podía ver a la gente de la tribu venir al pueblo en sulki. En el presente no viven más de 7 familias en la tribu.

    14 mayo, 2015 a las 12:36 · Responder
  2. adolfo

    Gracias Laureano.Pero recuerdo que no es un relato personal la referencia a la tribu de Los Toldos, sino que está entre muchos testimonios de Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba, que constan en el documento final del informe Paren de Fumigar y que lamentablemente no se ha leído como corresponde. Lo de Monte Maíz, no era necesario ya lo escribimos en el 2009
    Abrazo
    Adolfo

    14 mayo, 2015 a las 17:30 · Responder
  3. Raul Ignacio Lopez

    excelentes notas,para desburrarnos a los neófitos en agricultura y ecología. Muy bueno.

    6 octubre, 2015 a las 18:05 · Responder

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