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Sábado 24 de Junio de 2017
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Huerta y Chacra

· 28 Diciembre de 2011

Adios negritas, que hacer con las hormigas negras

1 Introducción
Esperamos poder aportarles tecnologías orgánicas apropiadas para mantener las hormigas a raya. (las negras, que son las que nos podan las plantas).
Las hormigas son excelentes agentes de limpieza en un ecosistema natural.  El problema para nosotros es cuando compiten en la huerta por nuestros alimentos.  El ataque de las hormigas se da sobre todo a fines de invierno y en primavera.  Es entonces cuando en el entorno hay pocos o ningunos brotes frescos y tiernos y las hormigas están ávidas por llevarse lo que encuentren a su paso.  Mientras podan un poquitito, casi podríamos ignorarlas, pero ¿qué pasa cuando realizamos transplantes, o están naciendo los primeros brotes y una mañana nos despertamos con tierra arrasada y los cítricos pelados?
Hay una batería de técnicas orgánicas para poner manos a la obra. Aplíquelas en forma reiterada, durante varios días e incluso semanas hasta que obtenga los resultados deseados.
Recordemos que primero debemos pensar en la prevención, luego en el control y recién como última medida en una lucha sistemática.
Cada huerta es un sistema diferente. Sabemos que la diversidad, la rotación y el manejo de abonos para mantener la calidad del suelo son esenciales para convertir nuestra huerta en un ecosistema donde la mayoría de los integrantes se autoregulan y no se transforman en plagas. Aunque para un productor convencional-ortodoxo esto parezca chino, con un buen manejo del suelo (construido sobre estos pilares) tenemos el cincuenta por ciento de la batalla ganada antes de empezar.
Las hormigas difícilmente atacarán en forma sistemática. Pero si lo hicieran se encontrarán con especies que les agradan y otras que rechazan. No podrán hacer “tala rasa”.
Combatir las hormigas requiere (con cualquier método que utilice) de constancia y sobre todo observación. Aquí las propuestas:

2. Hormigas en paseo de compras en la abonera:
Primero irán de paseo, a recolectar alimentos.  Y si le gustan las condiciones de la abonera, tomarán la decisión de afincarse allí.  Esto no habla muy bien del huertero: Ha descuidado el nivel de humedad de la abonera:
Debe saber, que las hormigas podan las plantas y se llevan las hojas al hormiguero, donde cultivan un hongo que les sirve de alimento. Y qué lugar mejor para criar el hongo que en una abonera donde hay alimento de sobra. Aplicando la logística inversa, mudan el rancho hacia el alimento. Por más bohemio que sea el horticultor, deberá sacar las hormigas de allí. Además de alterar el proceso de la abonera, harán un enorme hormiguero y cuando tengan poco alimento irán a desayunar a la huerta.
Ante esta situación tiene dos medidas sencillas: Si sólo van por comida, aumente el nivel de humedad de la abonera regando con mayor frecuencia. ¿Qué, había que regar la abonera?  Bueno, se lo recordaron las hormigas. Verá que ni bien sube la humedad (tampoco exagere, la abonera no es una pecera) desaparecerán. Las hormigas son trabajadoras (así dicen) pero no tontas. Buscarán otro lugar para merendar. Haga lo posible para que lo busquen fuera de su huerta.

3. Las ocupas:
Si su abonera ya es una casa tomada, no le quedará otra medida que removerla. Empuñe la horquilla o la pala y ponga la abonera boca arriba. En la medida que la vaya removiendo, riéguela con suavidad para que tome el grado de humedad que necesita: debe sentirse húmeda al tacto, pero si toma un puñado del abono y lo exprime entre sus manos, no debe chorrear agua (cuidado que no le piquen las hormigas, aunque el ácido fórmico es bueno para tratar el reuma).
No agregue ningún producto, porque por más inocuo que sea, quedará incorporado al abono y de allí irá a las plantas y a su plato de comida. Además destruirá otros insectos que trabajan en la abonera. Si al terminar el trabajo le duele la cintura, seguro que a partir de ahora cuidará más la abonera.

4. Hormigas en los almácigos:
Si este es su problema, es porque faltó a la clase el día que explicaban cómo hacer almácigos: Hágase de unas latas u otro tipo de envase y coloque cada pata de la mesada donde apoya los cajones de almácigos, dentro de una lata. Agregue agua y listo. Asegúrese que la mesa no apoye contra una pared o alguna planta que les permita a las hormigas buscar un atajo. Si sus hormigas son muy audaces e intentan hacer una cadena hormiguera y pasar por sobre el agua, reemplace el agua por kerosén o aceite quemado.

5. Hormigas por las ramas:
Las hormigas se deleitan con los cítricos y algunas coníferas. También tienen en su dieta algún otro árbol, pero no todos. Puede hacer un aro con lana de vidrio o velo de vidrio alrededor del tronco (cuidado con sus ojos y los dedos, que pica). En los negocios del gremio (del gremio de los huerteros, no de las hormigas) encontrará unos prácticos aros de plástico (sin venenos) que hacen de barrera de contención en los troncos. También puede poner un trapo o un pedazo de goma espuma embebida en un poco de aceite quemado. El aceite es contaminante, así que manipúlelo con cuidado y evite que chorree al suelo.  Puede reemplazar el aceite por una infusión de ajenjo, pero deberá repetir el procedimiento cada vez que llueva. Coloque el grillete ajustado, pero que no lastime el tronco del árbol.  Después de unos meses, verifique si debe reajustar su tamaño.

6. Cortes de ruta:
En cultivos grandes (salvo en monocultivos específicos), las hormigas no son el mayor problema. En nuestra huerta, tampoco deberían serlo. En la medida en que diversificamos los cultivos y aprendemos a tener cuidado con los que les resultan más sabrosos, podemos tener cierta convivencia. También irán apareciendo pájaros y otros enemigos naturales que las mantendrán en un saludable equilibrio.
Para empezar, hagamos barreras naturales: cultivemos aromáticas en la huerta. La cantidad de aromáticas será en función al tamaño de la huerta. Recordemos que las aromáticas tienen muchas aplicaciones y con una sola no tendremos suficiente producción.  Conocemos huerteros que aún compran el orégano en el almacén…

7. Otra vez Chernobyl
Las que ahuyentan a las hormigas son, especialmente, la lavanda y el ajenjo.
Cultive aromáticas: por múltiples motivos, entre otros por las hormigas. Prepare una infusión de ajenjo (hojas y raíces; un puñadito en unos 2 litros de agua). Déjelo descansar cinco horas y luego pulverice las plantas más atacadas. El ajenjo es demasiado amargo para el paladar de las hormigas y se van.
Tampoco les agrada la menta, la ruda y en general, las hierbas de olores fuertes.
Una curiosidad: en ucraniano, Chernobyl significa ajenjo.

8. Prevención en el transplante:
Las plantas las ahuyentarán. Si trasplantamos por ejemplo, repollos, podemos pulverizarlos o regar alrededor de los mismos con una infusión de distintas hierbas. Para ello calentamos una gran lata con agua; cuando hierve la sacamos del fuego y agregamos ramas de romero, ruda, incienso, menta, lavanda, hojas de ajenjo y de laurel (de todas ellas o de las que tengamos a mano). Dejamos enfriar revolviendo de vez en cuando, filtramos y pulverizamos. Podemos regar alrededor del tablón o de la huerta como medida preventiva.

9. Aro aro
Junte botellas de plástico transparentes. Córteles el fondo. Luego de efectuado el transplante coloque una botella sobre cada planta. Debe dejar la botella destapada.  Protegerá los plantines de hormigas y caracoles.  Además tendrá un “tubo de crecimiento” que concentrará la luz y el calor y protegerá las plantitas del frío.  Tampoco se mojarán los plantines al regar, lo que es muy importante, por ejemplo, en los tomates. Cuando las plantas crezcan, saque el envase. Las hojas ya no serán tan tiernas y las hormigas las ignorarán.

10. Detección temprana:
Supongamos que usted no sabe si hay hormigas en su huerta.
Coloque naranjas o cáscaras de naranja o mandarinas repartidas en lugares estratégicos de su huerta y alrededor de ésta (si tiene acceso). Si todavía es amigo del verdulero, pida las naranjas que se pudren en la verdulería y no tendrá que desembolsar un centavo.
Esto atrae enormemente a las hormigas. Si hay, ahora las va a ver. Estudie a dónde van por comida y hacia dónde la llevan. Si son pocas y no afectan sus cultivos, puede dejarlas tranquilas por el momento: Los cítricos son sabrosos, pero también combaten el hongo de las hormigas. Pero no les saque el ojo de encima y adopte las medidas de prevención en sus almácigos y demás cultivos críticos. Si no consigue naranjas o su verdulero se ha enojado porque usted produce sus propios alimentos proceda así: A) convide al verdulero con unos sabrosos tomates recién cosechados o B) prepare un jarabe con azúcar y agua y embeba pedazos de goma espuma o lana (de algún colchón viejo) con el jarabe.

11. Ataque masivo
Si definitivamente le han declarado la guerra, analice la situación y aplique la batería de medidas que sea apropiada en cada caso. Comience por buscar sus nidos y con una pala haga un pozo de la profundidad de la pala y de 30 cm de ancho en la boca del hormiguero.  Póngale algunas naranjas o mandarinas cerca (o goma espuma con jarabe) y las mantendrá ocupadas mientras actúen los demás métodos. A falta de naranjas, buenas son unas hojas tiernas de repollo o cualquier otra planta que estén atacando en este momento en su huerta.
Aplique el brebaje descrito en las barreras naturales sobre los senderos, ALREDEDOR DE LA HUERTA y vuelque el resto dentro del pozo que hizo. Varias hierbas son funguicidas, otras de olores desagradables para las intrusas. Coloque una franja de ceniza de unos ocho centímetros de ancho alrededor de los canteros y vuelque ceniza en el pozo que cavó.  ¿No tiene ceniza?  No abandone la lucha que hay más técnicas.

12. Utilice el método de las invasiones coloniales:
No plante bandera: Una buena pava de agua hirviendo sobre las hormigas que están comiendo las naranjas o extrayendo el jarabe de los cebos de goma espuma o lana,  las comienza a diezmar y las pone en alerta. Morirán las hormigas y si repite esto por varios días, las familiares harán las valijas. Además las mantiene contenidas. Recuerde que las hormigas no son tontas, y donde se les hace la vida imposible, abandonan el barco.
Es obvio que con una pava no va a hacer milagros, pero sí con perseverancia.  Además, con las naranjas ya logró sacarlas del cultivo y ahora les está ganando una primera batalla.  Si no quiere recurrir a ninguna sustancia química ni tiene aromáticas cerca, este método puede ser el suyo.

13. Huertas de fuego
Si tiene una garrafa y un soplete a mano (esos de colocar membrana), empúñelos y aplique la llama en los senderos de las hormigas y en la entrada al nido. ¿Le parece cruel? Tiene razón, estudie otra técnica natural ante un ataque masivo o deje que se devoren todo. Pero recuerde que las hormigas detestan el olor a quemado de sus familiares y se darán a la fuga. Si logra desenterrar el nido y quemar al menos parte de los huevos y las hormigas, además obtiene un excelente remedio: Espolvoree las cenizas y la tierra quemada alrededor de las zonas críticas o de toda la huerta. Las hormigas sentirán el olor, aún después de una lluvia, y esquivarán la zona.
Recuerde que está luchando contra las hormigas y no contra la huerta o el vecindario: no provoque un incendio. Si todo está muy seco, riegue un poco primero.

14. Hormigas al paraíso
En ninguna huerta debería faltar una buena bolsa con semillas de paraíso. El paraíso es un árbol que se planta para sombra en las veredas, florece en octubre, tiene flores color lila clarito con un perfume agradable y da como fruto unas bolitas de aproximadamente 1,5 a 2 cm de diámetro. Estas son primero verdes (parecen arvejas grandotas) y luego, al secarse, color marrón clarito y se achicharran como pasas de uva. Forman ramilletes o racimos y comienzan a caer del árbol en otoño y hasta que el árbol entre de nuevo en floración. Si aún no ubica el árbol, pregúntele a un amigo o vecino que lo orientarán.
Prepáreles un exquisito licor a las invasoras. Coloque un puñado de semillas de paraíso en una botella y llénela con agua. Deje unos centímetros de aire en el cuello de la botella. Tape y agite. Conserve la botella en un lugar a la sombra u oscuro. Destape para que entre aire y vuelva a agitar todos los días. Al cabo de dos semanas tiene un purín que, entre otras aplicaciones, es tóxico para las hormigas. Pulverice las plantas atacadas, riegue sobre los senderos de las hormigas y vuelque en el nido.
¿No puede esperar tanto?
Machaque en un mortero u otro recipiente las semillas de paraíso y ponga a hervir media hora (un puñado de semillas en cinco litros de agua). Deje enfriar revolviendo de vez en cuando. Deje reposar cinco horas. Aplique.

15. Lo similar cura lo similar
Así dicen los homeópatas. El mismo concepto encontramos en la teoría de los fractales que sostiene que los mismos principios actúan en el micro y el macrocosmos. Pues bien, apliquemos tanta ciencia a nuestra huerta.
La ortiga posee, entre otros principios, ácido fórmico. Igual que la sustancia que inyectan las hormigas cuando pican. Así que, antes de que ellas lo piquen, “píquelas usted”.
Prepare un purín de ortigas (proceda igual que con el paraíso, pero acorte el tiempo a cinco días) y pulverice los plantines o riegue sobre los caminitos. Vuélquelo también en la entrada al hormiguero.
¿Que no puede esperar tanto a que se prepare el purín?  Querido amigo, si planificamos la huerta, deberíamos planificar también estas contingencias. Pero aquí otra solución: vuelque agua hirviendo sobre unos puñados de ortiga, bata con un palito varias veces hasta que se enfríe. Deje reposar cinco horas y aplique.

16. Otla vez aloz
Las holmigas son vegetalianas. Sin embalgo, el aloz puede sel un ploblema pala ellas.
Busque el nido, haga el pozo como describimos anteriormente y coloque granos de arroz delante de la entrada del nido. Condiméntelo con un poquitito de ralladura de naranjas. Las hormigas llevarán el arroz al nido creyendo que son huevos o alimento.
El arroz irá deshidratando el hábitat de las hormigas y el hongo que las alimenta se secará.  Aunque no hagan las pericias del caso, las hormigas sabrán que es mejor hacer las maletas e irse de viaje. Eso sí, tenga cuidado. Al cabo de unos días, cuando el arroz comience a hacer efecto, estarán desesperadas por buscar alimentos porque observarán que su hongo está agonizando y creerán que le falta comida: tenga más arroz a mano y “enciérrelas” regando con hierbas alrededor del nido.

17.Contrate mercenarios (control biológico)
En su investigación sobre las hormigas se habrá topado con las hormigas coloradas. Éstas sí que pican lindo…
Después de haber hecho el pozo en la boca del hormiguero de hormigas negras, vuelque dentro dos paladas de nido de las hormigas coloradas (con hormigas, huevos y lo que venga).
Habrá provocado una guerra. Si usted se pone del lado de las coloradas, probablemente éstas ganen. Si ve que van perdiendo, agregue otras paladas de refuerzo.
¿Esto va en contra de su moral hortelana? Elija otro método.
Las lagartijas y los sapos también pueden ser de ayuda.

18. Por el lado de los tomates
Los brotes de tomates (chupones) que nacen en las axilas entre las hojas y los tallos de la planta son de un olor sumamente desagradable para las hormigas. Poseen un poder repelente de tal magnitud, que ya hay laboratorios que están extrayendo sus sustancias activas para producir cremas y otros productos repelentes de insectos. Cuando desbrote los tomates para que den mejores frutos, coloque los brotes en la entrada al nido de las hormigas negras o alrededor de las plantas que sufren ataques de hormigas.

19. Algo más sobre el hongo
Si utilizáramos productos que matan las hormigas que andan caminando por la huerta y no atacamos el hongo que éstas cultivan en el nido, los sobrevivientes seguirán paseando por la huerta. Tal vez usted ya haya logrado su objetivo. Mantenga el ojo alerta por si vuelve a aumentar la población hormigueril. Si las atacamos sólo en una entrada al hormiguero, sucederá lo mismo, ya que cada hormiguero tiene múltiples accesos. Puede suceder también que los ataquemos en algunas bocas de salida y que las hormigas las abandonen y utilicen otras que se encuentran fuera de nuestra huerta, alejándose de la misma.

20. Cobran con el sulfato
Si está abrumado y ya no sabe qué hacer, aún existe un método eficaz adicional. Éste implicará un pequeño desembolso de dinero.
El sulfato de cobre es un poderoso fungicida y es aceptado como producto aplicable en cultivos orgánicos. Lo puede comprar en viveros, ferreterías o casas que venden artículos para piletas de natación, ya que allí se utiliza para combatir las algas. Con una bolsita de medio kilo tiene para un buen rato.
Aplicaremos cantidades mínimas. Actúa además como fertilizante, pero debemos tener cuidado de que no entre en contacto con nuestros cultivos, ya que algunas plantas no lo resisten. El manejo es relativamente inocuo, salvo que usted tuviera problemas renales. Tampoco es, en pequeñas cantidades, perjudicial para los animales domésticos, salvo que tuvieran antecedentes de patologías renales. Sugerimos procesarlo en un ambiente ventilado y utilizar guantes. Utilice también recipientes que no usa para elaborar comidas.
Debe encontrar el modo de que las hormigas ingresen el sulfato de cobre al nido. Aquí dos sugerencias:
1. Muélalo con un mortero (o lo pisa con un martillo) y lo mezcla con un poco de miel. Las hormigas llevarán la miel y de paso el sulfato de cobre y se lo ofrecerán al gran hongo que inexorablemente muere. Y con él, las hormigas, por falta de alimento. Las que no mueren, podrían llegar a mudarse lejos a otra tierra prometida, yéndose de la huerta.
2. Disuelva 50gr del sulfato de cobre en un litro de agua, agregue jugo de dos naranjas y la cáscara rallada, mezcle y agregue arroz del más barato hasta que absorba todo el líquido. Deje secar al sol o en horno bien bien bajito. Tiene un cebo natural que colocará en el camino de las hormigas, o mejor aún, en la entrada al nido.

21 Comentarios finales
¿Le pareció muy largo el texto?  Probablemente usted no sabía que había tanta tecnología orgánica para encarar la problemática de la hormiga negra. Aquí encontró más alternativas que los agroquímicos que hay en un estante de un supermercado. Y a diferencia de aquellos, con éstas más de veinte técnicas probadas, no agredimos el ambiente, no interrumpimos otros procesos, utilizamos de múltiples maneras los recursos disponibles, no corremos el riesgo de intoxicarnos, ahorramos dinero, y sobre todo, aprendemos a observar y comprometernos con nuestro trabajo, nuestro entorno, actuar en forma responsable y sistémica, aunque en este caso sólo se trate nada más ni nada menos que de nuestra propia huerta. Encontramos alternativas a la cultura del “raspe y gane”, “use y tire”, “mate y olvídese”. Y si es un productor ortodoxo no orgánico, comenzará a visualizar que sentarse a conversar con las hormigas no era la única herramienta que los orgánicos tenemos a mano (aunque pueda ser la más emocionante).

6 comentarios

  1. Alejandra Zárate

    Gracias por los consejos Fede! vamos a ver con que puedo controlar a estas incansables trabajadoras son admirables no? en casa le dan con todo a la ligustrina, a las rosas al jazmín por lo menos se entretienen co n eso pero sí las observo muchísimo y las sigo, de la noche a la mañana fa! se llevaron todo jaja! muy buenos consejos manos a la obra!

    10 Enero, 2012 a las 10:49 · Responder
  2. Fabián Barrionuevo

    justo para mi, que sostengo un largo conflicto con las hormigas podadoras negras y debido a Manolo, un maestro que me explicó que al fin y al cabo no son tan malas, que conservan las propiedades del suelo sano, que fabrican un hummus de excelente calidad y que no debería echarles veneno. No obstante lo generoso que he sido con ellas, no han tenido la menor consideración por mis pimientos, mi granadilla… y hasta al inmenso jazmin de leche y me dejaron unos palos pelados donde antes tenía un bello follaje. Las agarraría del cuello a una x una.
    Debo confesar que nunca he sido muy sistemático y la eficacia de las técnicas orgánicas usadas es de corta duración si uno no les está todo el tiempo encima, ya las entretuve con cascaras de naranja y arroz, pero igual me tienen la casa tomada, no la abonera

    14 Enero, 2012 a las 16:25 · Responder
  3. Fabián Barrionuevo

    Intenté ponerles mi apellido, ya que son como de la familia, pero en cualquier momento las hormigas contratan un abogado para desalojarme

    14 Enero, 2012 a las 16:30 · Responder
  4. Marina

    Un genio! Muy completa y divertida la clase sobre las hormigas!!!
    Cuando todos los métodos fallan, siempre nos queda la alternativa “tsunami”.
    Debajo de mis frutillas, las hormigas instalaron un complejo habitacional completo de primer nivel, probé varios de los métodos que nos explicas más arriba, incluyendo el de cortes de ruta y el del aloz, que les ofrecí en grandes cantidades. Pero luego de llevarse el aloz ,volvían por mis lechugas.Así que busqué la boca del hormiguero ( gracias al caminito que iban dejando con los granitos) e implementé la técnica “tsunami”. Puse la manguera en el agujero, que entró de lo lindo y esperé. Parecía que estaba regando el centro de la tierra, porque el agua entraba y entraba y nunca desbordaba. Al cabo de un par de horas, empezaron a abrirse agujeros por otros sectores de la huerta y el jardín y miles de hormigas aparecieron llevando a los huevos en andas.
    Repetí la operación por varios días. Calculo que en algún momento se debe haber producido un desmoronamiento, porque todo se empezó a inundar. Ahí paré con el agua antes de inundar a los vecinos.
    Las hormigas por el momento desaparecieron. O están entretenidas reconstruyendo el lugar. No sé.

    ¡Gracias por tan útil y buena información!!!
    Un abrazo.
    Marina.

    2 Junio, 2012 a las 10:48 · Responder
  5. nicu, el ecodóxico

    Buenas. En la huerta de Rosario nunca tuve problemas con las hormigas. Estaba a 300 metros del Paraná y la única tarea pesada en la huerta era tener a raya la gramilla o Gramón, como se la apoda no cariñosamente. Mi hipótesis es que nunca les faltó comida. Mis vecinos huerteros de allí lo corroborarían, pues “las hormigas” nunca fue un tema relevante.
    El caso opuesto se da acá en las sierras, donde la sequedad del ambiente hace que cada brote nuevo sea una tentación para ellas. Lo cual corrobora la hipótesis que amigos agroecológicos me sugirieron para los pájaros que se comieron el 95 % del trigo que planté: Un huertero responsable cultiva un dosis excedente para alimentar a los insectos, y pájaros, del ecosistemita que está generando. El paradigma de la naturaleza es la abundancia! Quizá el tiempo que dedicamos a combatirlas podamos, y nos convenga, dedicarlo a producir más y más variado que solo lo que necesitemos!
    Vaya esto como complemento, nunca como objeción al belicosismo, que aveces se hace necesario.. Por ejemplo, ahora no tengo en la huerta pero han tomado la casa, y eso implica toda una declaración de que estamos en conflicto territorial…
    Saludos desde San Marcos Sierras!
    nicu

    10 Noviembre, 2012 a las 13:39 · Responder
  6. daniela

    tengo hormigas coloradas debajo de mis plantas de rosas rococo en el parque estan en el suelo no en masetas nose q hacer……….??

    11 Noviembre, 2012 a las 17:32 · Responder

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